Promotor / Empresa Constructora: Privado / Consrem SL
Fotografia: 2.17ARQUITECTURA
Esta vivienda unifamiliar aislada con piscina se sitúa en la urbanización Brises del Mar, en el municipio de Altafulla, en una parcela con pendiente suave y vistas abiertas hacia el paisaje litoral. La propuesta se resuelve íntegramente en planta baja, apostando por una arquitectura tranquila y mediterránea que prioriza la relación con el entorno, orientación y calidad de los espacios habitables.
El programa se organiza de forma clara y funcional, con cuatro habitaciones, tres baños, un espacio de estar-comedor-cocina abierto y una sala técnica. La geometría de la casa estructura las diferentes zonas según su grado de privacidad, generando transiciones naturales entre los espacios más públicos y las áreas más íntimas de la vivienda, favoreciendo la interrelación entre estancias.
La adaptación a la topografía existente permite que, bajo parte de la planta principal, aparezca un espacio complementario destinado a almacenamiento y trastero. Esta solución aprovecha el desnivel del terreno y refuerza la relación de la casa con el jardín que le rodea, estableciendo diferentes puntos de contacto entre arquitectura y paisaje.
El proyecto nace también de un reto importante: desarrollar la vivienda con un presupuesto ajustado. Esta condición se convierte en una oportunidad para trabajar una arquitectura más esencial y precisa, basada en la simplicidad formal, la racionalidad constructiva y un lenguaje minimalista que no renuncia a las comodidades de una vivienda contemporánea.
El comportamiento térmico del edificio se ha adaptado a las condiciones climáticas de la zona mediante un sistema de aislamiento tanto por el exterior como por el interior, complementado con un equipo de instalaciones eficiente que garantiza el confort y optimización energética de la vivienda.
Promotor / Empresa Constructora: Privado / Consrem SL
Fotografía: 2.17ARQUITECTURA
Esta vivienda unifamiliar aislada con piscina se sitúa en la urbanización Brises del Mar, en el municipio de Altafulla, en una parcela con pendiente suave y vistas abiertas hacia el paisaje litoral. La propuesta se resuelve íntegramente en planta baja, apostando por una arquitectura tranquila y mediterránea que prioriza la relación con el entorno, orientación y calidad de los espacios habitables.
El programa se organiza de forma clara y funcional, con cuatro habitaciones, tres baños, un espacio de estar-comedor-cocina abierto y una sala técnica. La geometría de la casa estructura las diferentes zonas según su grado de privacidad, generando transiciones naturales entre los espacios más públicos y las áreas más íntimas de la vivienda, favoreciendo la interrelación entre estancias.
La adaptación a la topografía existente permite que, bajo parte de la planta principal, aparezca un espacio complementario destinado a almacenamiento y trastero. Esta solución aprovecha el desnivel del terreno y refuerza la relación de la casa con el jardín que le rodea, estableciendo diferentes puntos de contacto entre arquitectura y paisaje.
El proyecto nace también de un reto importante: desarrollar la vivienda con un presupuesto ajustado. Esta condición se convierte en una oportunidad para trabajar una arquitectura más esencial y precisa, basada en la simplicidad formal, la racionalidad constructiva y un lenguaje minimalista que no renuncia a las comodidades de una vivienda contemporánea.
El comportamiento térmico del edificio se ha adaptado a las condiciones climáticas de la zona mediante un sistema de aislamiento tanto por el exterior como por el interior, complementado con un equipo de instalaciones eficiente que garantiza el confort y optimización energética de la vivienda.