La intervención plantea la rehabilitación integral de una masía catalana situada en La Selva del Camp, con el objetivo de recuperar el valor arquitectónico y emocional de esta construcción tradicional vinculada al paisaje agrícola del Camp de Tarragona.
El proyecto parte de una lectura respetuosa del edificio existente, identificando y preservando aquellos elementos que definen su carácter: muros de carga, texturas originales, proporciones y sistemas constructivos propios de la arquitectura rural catalana. La intervención busca poner en valor estos elementos, recuperándolos y haciéndolos visibles dentro de una nueva etapa de vida para la masía.
Los nuevos elementos introducidos se plantean con un lenguaje contemporáneo pero contenido, capaz de dialogar con la arquitectura existente sin competir con ellos. Materiales, proporciones y soluciones constructivas se inspiran en el carácter de la masía y en el entorno inmediato, estableciendo una continuidad natural entre lo preexistente y lo nuevo.
La relación con el paisaje se convierte en un aspecto central de la propuesta. Las principales estancias se abren hacia los campos de cultivo que rodean la finca, incorporando el paisaje agrícola como parte de la experiencia doméstica y reforzando el vínculo entre arquitectura y territorio.
Más allá de la recuperación física del edificio, el proyecto también quiere preservar su valor inmaterial. La masía se concibe como una casa familiar pensada para acoger encuentros, celebraciones y momentos compartidos, manteniendo vivos los vínculos y tradiciones que históricamente han dado sentido a este tipo de arquitectura.
Así, la intervención combina memoria y contemporaneidad para transformar la masía en un espacio habitable para el presente, sin perder la esencia que le ha definido a lo largo del tiempo.
La intervención plantea la rehabilitación integral de una masía catalana situada en La Selva del Camp, con el objetivo de recuperar el valor arquitectónico y emocional de esta construcción tradicional vinculada al paisaje agrícola del Camp de Tarragona.
El proyecto parte de una lectura respetuosa del edificio existente, identificando y preservando aquellos elementos que definen su carácter: muros de carga, texturas originales, proporciones y sistemas constructivos propios de la arquitectura rural catalana. La intervención busca poner en valor estos elementos, recuperándolos y haciéndolos visibles dentro de una nueva etapa de vida para la masía.
Los nuevos elementos introducidos se plantean con un lenguaje contemporáneo pero contenido, capaz de dialogar con la arquitectura existente sin competir con ellos. Materiales, proporciones y soluciones constructivas se inspiran en el carácter de la masía y en el entorno inmediato, estableciendo una continuidad natural entre lo preexistente y lo nuevo.
La relación con el paisaje se convierte en un aspecto central de la propuesta. Las principales estancias se abren hacia los campos de cultivo que rodean la finca, incorporando el paisaje agrícola como parte de la experiencia doméstica y reforzando el vínculo entre arquitectura y territorio.
Más allá de la recuperación física del edificio, el proyecto también quiere preservar su valor inmaterial. La masía se concibe como una casa familiar pensada para acoger encuentros, celebraciones y momentos compartidos, manteniendo vivos los vínculos y tradiciones que históricamente han dado sentido a este tipo de arquitectura.
Así, la intervención combina memoria y contemporaneidad para transformar la masía en un espacio habitable para el presente, sin perder la esencia que le ha definido a lo largo del tiempo.