Se trata de una obra arquitectónica de reforma integral en un edificio patrimonial de estilo industrial de 1876, situado en el centro de la ciudad de Tarragona.
El solar era una antigua fábrica en planta baja, con una superficie total de 400m2, y el nuevo uso de la vivienda combina los materiales originales de piedra y ladrillo, con una arquitectura limpia y sencilla, provocando el acceso de luz a toda la casa, a través de grandes ventanales.
Conceptualmente, y como organización interior, la idea ha sido colocar una nueva caja en la caja industrial existente. Esta nueva caja contiene las estancias y espacios más privados, sin tocar el techo original de bóvedas curvas, dejando en el exterior los demás usos comunes, dotándolos de amplitud y continuidad visual y espacial. Esta caja central está marcada por perfiles metálicos estructurales, que sobresalen de ella en voladizo, ampliando la extensión de esta caja central a los espacios que la rodean, sin tocar los límites existentes.
Al tratarse de un local que sólo dispone de una fachada por la que ventilar y obtener luz, se ha diseñado un espacio galería que cubre toda la fachada, creando un pulmón y filtro entre el interior y el exterior, desdibujando los límites de los diferentes espacios y mejorando el funcionamiento climático de la casa.
Este espacio de galería conecta con todas las estancias de la casa, que también tienen su propio acceso desde su interior, generando una circulación circular y continua, sin barreras arquitectónicas.
Por lo que respecta a la distribución y usos interiores, la vivienda se distribuye en una sola planta. Encontramos un gran recibidor, que hace de filtro con la calle y que da directamente al espacio cocina-comedor-sala de estar. La cocina forma parte de un armario de más de 20 metros de longitud, que absorbe diferentes usos (cocina, despensa, aseo, despacho, biblioteca, trastero) y da servicio a los espacios adyacentes. El pasillo que acompaña al armario conduce a las habitaciones que ganan privacidad a medida que se alejan del acceso. Este pasillo varía en anchura, interrumpiendo el armario para dar cabida a distintos usos, como la sala de estudio o la sala de música.
El conjunto residencial tiene un total de 3 dormitorios, uno de ellos es una suite con vestidor y baño, más otro baño que da servicio a las otras dos habitaciones, y un lavadero con zona de secado interior.
Todas estas salas están iluminadas y ventiladas a través de dicha galería.
Finalmente, el uso de colores y materiales se ha establecido a partir de una premisa: lo existente debe mantenerse tal y como es, y el nuevo debe ser neutro y con un impacto mínimo.
La piedra, el ladrillo, el hierro negro y las paredes blancas son el hilo conductor de la obra.
Se trata de una obra arquitectónica de reforma integral en un edificio patrimonial de estilo industrial de 1876, situado en el centro de la ciudad de Tarragona.
El solar era una antigua fábrica en planta baja, con una superficie total de 400m2, y el nuevo uso de la vivienda combina los materiales originales de piedra y ladrillo, con una arquitectura limpia y sencilla, provocando el acceso de luz a toda la casa, a través de grandes ventanales.
Conceptualmente, y como organización interior, la idea ha sido colocar una nueva caja en la caja industrial existente. Esta nueva caja contiene las estancias y espacios más privados, sin tocar el techo original de bóvedas curvas, dejando en el exterior los demás usos comunes, dotándolos de amplitud y continuidad visual y espacial. Esta caja central está marcada por perfiles metálicos estructurales, que sobresalen de ella en voladizo, ampliando la extensión de esta caja central a los espacios que la rodean, sin tocar los límites existentes.
Al tratarse de un local que sólo dispone de una fachada por la que ventilar y obtener luz, se ha diseñado un espacio galería que cubre toda la fachada, creando un pulmón y filtro entre el interior y el exterior, desdibujando los límites de los diferentes espacios y mejorando el funcionamiento climático de la casa.
Este espacio de galería conecta con todas las estancias de la casa, que también tienen su propio acceso desde su interior, generando una circulación circular y continua, sin barreras arquitectónicas.
Por lo que respecta a la distribución y usos interiores, la vivienda se distribuye en una sola planta. Encontramos un gran recibidor, que hace de filtro con la calle y que da directamente al espacio cocina-comedor-sala de estar. La cocina forma parte de un armario de más de 20 metros de longitud, que absorbe diferentes usos (cocina, despensa, aseo, despacho, biblioteca, trastero) y da servicio a los espacios adyacentes. El pasillo que acompaña al armario conduce a las habitaciones que ganan privacidad a medida que se alejan del acceso. Este pasillo varía en anchura, interrumpiendo el armario para dar cabida a distintos usos, como la sala de estudio o la sala de música.
El conjunto residencial tiene un total de 3 dormitorios, uno de ellos es una suite con vestidor y baño, más otro baño que da servicio a las otras dos habitaciones, y un lavadero con zona de secado interior.
Todas estas salas están iluminadas y ventiladas a través de dicha galería.
Finalmente, el uso de colores y materiales se ha establecido a partir de una premisa: lo existente debe mantenerse tal y como es, y el nuevo debe ser neutro y con un impacto mínimo.
La piedra, el ladrillo, el hierro negro y las paredes blancas son el hilo conductor de la obra.